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Cria y Alimentación

Jueves, 21 de Julio de 2011 20:39 Publicado en El Jamón Ibérico

Pocos animales disfrutan de la calidad del cerdo Ibérico: una crianza en completa libertad acompañada de una dieta a base de productos naturales. Por ello, se le considera el aristócrata de la raza porcina en el mundo.
En la crianza del cerdo ibérico se distinguen dos fases: una primera de preparación y una segunda de engorde:

Una vez finalizado el período de lactancia, el animal se alimenta en el campo a base de hierbas, espigas, semillas, bulbos y granos, hasta que alcanza un peso aproximado entre 80 y 115 Kgs.

La fase de engorde, conocida como "montanera", consiste en el aprovechamiento en completa libertad y a pie de árbol de las energéticas bellotas. La bellota, rica en glúcidos y grasas es la base de la alimentación natural del cerdo ibérico. Este régimen alimenticio alcanza su mayor intensidad entre los meses de noviembre y enero de cada año, y se combina con la ingestión de hierbas frescas y plantas aromáticas, complemento proteico que facilita el desarrollo corporal, añadiendo un suave perfume a los jamones y paletas.

El cerdo ibérico, durante la fase de engorde, puede llegar a comer hasta 10 kilos de bellotas al día, lo que representa un aumento de peso de 1 Kg. diario.

El constante ejercicio en busca de la bellota que realiza al animal en la montanera es uno de los factores determinantes de la calidad de su carne, a la que aporta una especial jugosidad y un perfume incomparable.

El Cerdo Ibérico

Jueves, 21 de Julio de 2011 20:36 Publicado en El Jamón Ibérico

El cerdo Ibérico, descendiente del "sus mediterraneus", el jabalí que antaño pobló ambas orillas del Mediteraneo, es la última raza porcina de pastoreo de Europa. Se trata de una raza diferente y única, que hoy habita únicamente en el suroeste de la Península Ibérica.
De su importancia y antigüedad dan cuenta las constantes referencias en el arte y en la literatura a lo largo de toda su historia de España, desde la época preromana hasta nuestros días.

La especie porcina Ibérica representa milenios de esfuerzos adaptativos y siglos de perseverante selección encaminados a lograr un animal perfecto, capaz de sacar el máximo provecho de los recursos naturales. La raza Ibérica constituye una importantísima aportación española al patrimonio genético mundial.

En la raza excepcional y privilegiada por la naturaleza es la materia prima irremplazable para conseguir los mejores jamones del mundo.

Sus factores físicos de identidad:

* Patas finas, largas y resistentes.

* Hocico afilado.

* Pelo débil y escaso.

* Coloración oscura en su piel y sus pezuñas, de ahí su apelativo frecuente "pata negra".

El Verdadero secreto:

Una característica genética que le permite almacenar grandes depósitos lípidos que, gracias a un misterioso mecanismo biológico, se infiltran en las masas musculares, dando lugar a esas características vetas blancas que proporcionan a su carne una incomparable untuosidad, textura y aroma.

Pocos animales disfrutan de la calidad del cerdo Ibérico: una crianza en completa libertad acompañada de una dieta a base de productos naturales. Por ello, se le considera el aristócrata de la raza porcina en el mundo.

En la crianza del cerdo ibérico se distinguen dos fases: una primera de preparación y una segunda de engorde:

Una vez finalizado el período de lactancia, el animal se alimenta en el campo a base de hierbas, espigas, semillas, bulbos y granos, hasta que alcanza un peso aproximado entre 80 y 115 Kgs.

La fase de engorde, conocida como "montanera", consiste en el aprovechamiento en completa libertad y a pie de árbol de las energéticas bellotas. La bellota, rica en glúcidos y grasas es la base de la alimentación natural del cerdo ibérico. Este régimen alimenticio alcanza su mayor intensidad entre los meses de noviembre y enero de cada año, y se combina con la ingestión de hierbas frescas y plantas aromáticas, complemento proteico que facilita el desarrollo corporal, añadiendo un suave perfume a los jamones y paletas.

El cerdo ibérico, durante la fase de engorde, puede llegar a comer hasta 10 kilos de bellotas al día, lo que representa un aumento de peso de 1 Kg. diario.

El constante ejercicio en busca de la bellota que realiza al animal en la montanera es uno de los factores determinantes de la calidad de su carne, a la que aporta una especial jugosidad y un perfume inconfundible.

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